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miércoles, 5 de agosto de 2015

EL LOCO DEL RECAO




En Vallimanca ocurrió, no se si es cuento o leyenda
De una singular contienda que un paisano me conto
Se dice que allí habito un jinete renombrado
En la estancia respetado, y cuando el tiempo paso
El pago lo conoció como"El loco del recado".

El encargado chacoteaba, cuando un potro le traía
Casi siempre le decía que ese era el que lo bajaba
Y el mozo le contestaba, con seguridad y prestancia
Y con algo de arrogancia: "si me baja alguna vez...
Recao al hombro y de a pie me marchare de la estancia".

Al verlo al paisano aquel, sobre el chúcaro sentado
Parecía que el recado había nacido con el
El era el peoncito fiel, con tanta fama ganada
La que se vería manchada cuando un día en el potrero
Vio a un padrillo forastero mezclao entre la manada.

Era un oscuro tapado, noche cerrada sin luna
No conocía soga alguna y de colmillos cruzados
Bonito muy bien formado, se lo solía ver pasar
De tardecita rondar, por el casco de la estancia
Desafiante a la distancia por si lo querían probar.

Hasta que un día un puestero, haciéndose el distraído
Le hecho al cogote un torcido en un zainito ligero
Junto con sus compañeros al palenque lo arrimaron
Despacio lo embozalaron, mañao se quedo quietito
Lo invitaron al mocito y las cacharpas le echaron.

Era casi un monumento, ver al oscuro ensillao
Y sobre el lomo sentao, al mozo enriendando atento
El encargado contento repetía una y otra vez
"...Creo que el padrillo es, el que al fin lo ah de bajar
A ver si se va a marchar como prometió de a pie..."

Dicen que se lo soltaron y en aquella tardecita
Fue la postal más bonita que en mucho tiempo observaron
Como dos tigres pelearon, uno por ser liberado
Otro el dueño del recado, pero en un quite limpito
Me lo dejo al mensualito sobre la arena sentado.

El padrillo disparó, se lo observó a la distancia
Que muy lejos de la estancia todas las pilchas perdió
Y nunca más se lo vio, lo que causo gran asombro
Y al peoncito que les nombro y que cuentan que esa vez
Se fue marchando de a pie llevando el recao al hombro

Y después de aquella vez, por siempre se lo veía
Haciendo changas por día, y marchándose de a pie
Mas tarde, ya en su vejez, dicen que habría comentado
"Recuerdo un triste pasado, de aquel momento tan duro
Culpa de un soberbio oscuro, soy "El loco del recado"

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